📅 2026-06-14 · 🕒 18:00 (Local)
Ecuador
Costa de Marfil se llevó una ajustada victoria por 1-0 ante Ecuador gracias a su intensidad física y dominio territorial en el último tercio del campo. El bloque alto marfileño asfixió la salida de Ecuador, cortando la conexión de Corozo e impidiendo que los sudamericanos progresaran con claridad. Aunque la defensa de Ecuador se plantó con firmeza y orden en propio campo con un bloque bajo rocoso, la falta de fluidez en la medular y la escasa presencia ofensiva impidieron inquietar al guardameta africano. Un zarpazo marfileño por el sector derecho de su ataque (donde se concentró su mayor xT en la previa) bastó para marcar la diferencia definitiva.
El flujo de intensidad del partido mostró una primera oleada ofensiva de Costa de Marfil, alcanzando su pico máximo en el minuto 18', lo que probablemente generó el momento de mayor peligro y la posterior ventaja en el marcador. Ecuador respondió con su propia fase de máxima intensidad en el minuto 30', reflejando un intento de reequilibrio táctico y búsqueda del empate. No obstante, la superioridad de Costa de Marfil en los minutos de intensidad líder (47.9% frente a 40.4%) sugiere una capacidad más sostenida para imponer su ritmo y generar amenaza ofensiva a lo largo del encuentro. Esta persistencia en el dominio de la iniciativa atacante, pese a los periodos de respuesta de Ecuador, correlaciona directamente con el gol único y la victoria 1-0 del equipo marfileño.
El mapa de calor marfileño muestra un dominio territorial muy amplio, con fuerte presencia tanto en el medio campo como en el último tercio, incluyendo dos zonas de alta concentración en posiciones centrales/avanzadas que sugieren un equipo cómodo manejando el balón cerca del área rival. La red de pases confirma una estructura bien conectada: Ndicka y Sangaré aparecen como ejes centrales de la circulación, con Diomande, Kessié, Konan, Fofana y Aurier participando activamente en la progresión hacia ataque, lo que indica un equipo con buena salida desde atrás y variedad de circuitos de pase.
El mapa de conducciones progresivas es impresionante en volumen: hay carreras con balón que llegan constantemente al último tercio desde ambas bandas, lo que habla de un equipo muy vertical una vez supera la presión inicial. El mapa de amenaza esperada muestra que el mayor peligro se genera por el costado derecho del ataque, con valores especialmente altos cerca del área rival. En defensa, el mapa de acciones revela una presión intensísima y extendida por todo el campo, una de las características más fuertes de este equipo: recuperan el balón en zonas muy diversas, incluso en campo propio y en el medio campo rival por igual.
En cuanto a definición, los números son sólidos: 89 disparos y 13 goles (alrededor de 14.6% de conversión), con los remates muy concentrados dentro del área y varios goles agrupados cerca del punto de penalti.
El mapa de calor ecuatoriano cuenta una historia más defensiva: aunque tienen presencia en el medio campo, se observa una concentración muy marcada cerca de su propia área, lo que sugiere que pasan bastante tiempo construyendo desde atrás bajo presión o defendiendo en bloque cerca de su portería, con menos ocupación sostenida en campo rival.
La red de pases muestra una estructura más vertical y menos interconectada que la marfileña: Corozo y Quiñónez aparecen como los nodos más importantes, conectando con Tenorio, Reyna, Morante, Caicedo y Andrade, pero con menos triangulaciones internas, lo que indica una salida de balón más directa y menos posesión controlada. El sonar de pases de uno de sus mediocampistas (Minda García) muestra una mezcla de precisión, con pases hacia adelante y hacia atrás de fiabilidad variable, reflejo de un volante que reparte juego pero sin una dirección dominante clara.
El mapa de amenaza esperada de Ecuador muestra focos de peligro muy puntuales, concentrados en esquinas específicas del último tercio, lo que sugiere que su generación ofensiva depende de jugadas concretas más que de un dominio sostenido. El mapa defensivo muestra buena cobertura en el medio campo y zona defensiva, aunque con menor intensidad de presión en el campo rival comparado con Costa de Marfil. En definición, acumulan 48 disparos y 6 goles (cerca de 12.5% de conversión), con los remates agrupados principalmente dentro del área pequeña.